A lo Uruguayo, como en los tiempos de Obdulio, igual que en Colombes y Ámsterdam, casi igual al partido de Uruguay ante Ghana en el mundial de Sudáfrica, con épica, dramatismo, y un “loco” que la vaya a picar.

Un “loco” más uruguayo que muchos compatriotas defiende al glorioso club de Ariel y La Vía, un hombre capaz de honrar la muerte de su hermano ganando un partido que parecía imposible y, despertar la ilusión de un barrio entero.

Terrence Shelman supo camino a la cancha de Larre Borges que su hermano se encontraba grave a causa del cáncer que padecía hace mucho tiempo, lloró todo el viaje y al comenzar el partido jugó como nunca, hizo jugar a todos sus compañeros pero en ningún momento pudo dejar de pensar en lo que pasaba en su tierra natal. Sin dudas que su corazón necesitaba una alegría y ganar ese encuentro era la clave. Sayago tenía una nueva instancia (el desempate con Olimpia), para quedarse en la Liga Uruguaya de Básquetbol.

El americano que juega en nuestro país y es un uruguayo más, haciendo las compras por su barrio todos los días, se convirtió en héroe e inicio la carrera para volverse un mito.

Al finalizar el encuentro recibió la noticia que tanto temía, el fallecimiento de su hermano, seguramente Shelman juró en ese momento invocar la épica celeste para liderar su equipo y salvarlo del descenso al Torneo Metropolitano.

Podrá pesar la planificación, la personalidad de los cuerpos técnicos, las hinchadas, las rachas y, (ojalá no pase), podrá pesar el arbitraje, pero si hay que arriesgar de qué lado estará la épica, seguramente será del lado del “loco” Shelman.