Flotaba en el agua, su cuerpo estaba totalmente destruido por causa de las piedras. La presión de las cataratas la había golpeado una y otra vez contra el fondo, rasgando sus prendas, su piel y su alma.

Ellos caminaban como lo hacen todos los turistas, pero al ver esto ya no quisieron continuar. Ella no pudo evitar imaginarse en esa situación. Él trataba de justificar lo que entendía era un suicidio.

La muerta seguía flotando y su cuerpo se golpeaba contra todo lo que se cruzaba frente a ella, el espectáculo era inmundo.

Rápidamente los guías explicaron que la muerta se había suicidado saltando desde lo más alto de la catarata. Nadie tenia por que creerles, pero la gente no se detuvo un solo momento para cuestionarlo, solo abrieron sus bocas, sus ojos y absorbieron la información, como si de un informativo se tratara. Ella siguió el caso por internet luego de regresar a su país, finalmente descubrieron que “La Muerta” había sido asesinada por su esposo, el tenía una amante y no tenía el coraje suficiente para dejarla, pero si lo tuvo para acabar con su vida. En las profundidades de la catarata aún pueden encontrarse restos de su ropa, atrapados, destruidos.

Años más tarde, el asesino apareció en la misma catarata, flotando y su amante en prisión. Nunca se supo si efectivamente ella decidió tomar la misma fórmula para deshacerse de él pero, hasta el día de hoy en la catarata se observa a la sombra de una mujer, empujando a un hombre y mientras ríe a carcajadas salta a lo profundo del agua.

Alejandro Barrios